En las próximas elecciones ¡El protagonista eres tú!

 has sido elegido como persona del año por la revista estadounidense Time, en un homenaje a millones de ciudadanos anónimos por su influencia en la era global de la información como usuarios de internet. La página web del semanario, que este año ha recuperado la frescura después de años de premiar a soldados y presidentes, revela hoy el nombre del ganador del galardón de 2006, You en el inglés original. Time destaca la importancia de los internautas, que crean y usan la Red, a la hora de «fundar y estructurar la nueva democracia digital». Fue la publicación digital del diario ibérico El País el 17 de diciembre de 2006.

Me remito a esta publicación por la lectura que estoy haciendo del libro “El arte de dirigir personas hoy”, del escritor español Santiago García García, especialista en desarrollo organizativo y gestión del capital humano. García enfatiza que la crisis global va más allá de los aprietos económicos; sino que de manera general, lo que claramente percibimos es una inmensa crisis de valores. Sin duda tiene razón, por eso diariamente nos seguimos matando en Colombia, los niños son violados y asesinados, los líderes sociales exterminados, los casos de corrupción son el pan de cada día y son protagonizados por los actores de todos los poderes públicos: jueces, fiscales, magistrados, congresistas, ministros, policías, generales, gobernadores, alcaldes, diputados, gobernadores, presidentes… como podemos ver la lista es bastante larga.

Hay desconfianza y escepticismo en los ciudadanos, según la revista Portafolio, desde 2017 la confianza de las personas hacia las instituciones ha caído exponencialmente, tanto así que el 86 por ciento de los colombianos manifestaron que la corrupción es generalizada en el país, por encima del promedio latinoamericano que registra la también preocupante cifra del 79 por ciento de incredulidad.

Por la coyuntura electoral, me voy a referir a la desconfianza que tenemos los ciudadanos en los políticos, muy merecida, y desafortunadamente para la democracia; pues es común en muchos políticos el “todo vale”, representada esta conducta en alianzas insospechadas, más allá de toda lógica y de los principios de los partidos, pues para ellos “la política es dinámica”; engañan a los electores con falsas promesas, compran sus conciencias con anchetas, materiales de construcción, abanicos en la costa Caribe, o dinero en efectivo; esconden sus hojas de vida o acreditan en ellas títulos académicos que jamás han cursado, porque lo suyo no es precisamente la educación, amenazan a los empleados, calumnian y difaman de sus opositores, todos unos asesinos de la reputación.

Los políticos sin escrúpulos acuden a estas reprochables maniobras, muchas de ellas delitos, con tal de hacerse y/o mantenerse en el poder, para favorecerse personalmente, a sus familiares, amigos; y para la comunidad los llamados “elefantes blancos” o contratos que no atienden las prioridades de la gente, como el reciente contrato en La Guajira, donde pretenden invertir más de 11.400 millones de pesos en cursos de inglés, cuando en realidad hay otras urgencias.

Desde hace muchos años muchos políticos han protagonizado vergonzosas noticias, que no vale la pena mencionar; por el contrario los deportistas colombianos nos han dado la gloria muy recientemente, y mientras escribo estas líneas Egan Bernal está corriendo la última etapa del Tour de Francia y es su virtual campeón, primer latinoamericano en lograr tremenda hazaña, también nos dieron alegrías días atrás, la dupla de tenis Juan Sebastián Cabal y Roberth Farah, proclamándose campeones del Wimbledon, entre muchos otros deportistas. Triunfos que actúan como elixir y que nos distrae un poco de tan dura y penosa realidad.

Volviendo al punto, y ante esta evidente crisis de valores, ¿Cuál es nuestra responsabilidad?, ¿Somos cómplices por acción u omisión? ¿Cuál es nuestro protagonismo?, ¿Podemos aportar para mejorar, siquiera en algo?, ¿Vamos a permitir que todo siga igual? Las respuestas a estas y otras posibles preguntas que surjan, las dejo a la capacidad crítica del lector; pero en mi opinión, no todo está perdido, todos podemos aportar para mejorar, con comportamientos y conductas sencillas: respete el turno, llegue temprano a su trabajo, cumpla con sus tareas, no vote basura a la calle, infórmese más allá de los noticieros de televisión, lea, involúcrese en los asuntos comunitarios, vaya a las reuniones del colegio de sus hijos y escuche a los maestros, ayude a sus vecinos, pague los impuestos, apoye causas justas…

En lo político. Antes de defender y votar por un candidato, lea su programa de gobierno y los de los demás aspirantes, conozca su pasado, trayectoria, familia, su círculo de amigos, los negocios que desarrolla. También es vital conocer de los candidatos sus estudios, pasatiempos, experiencia profesional, etc. Conocer aspectos personales, y distintas facetas de los candidatos, le permitirá votar informado y de manera inteligente y sobre todo responsablemente; para que después no esté dándose golpes de pecho, criticando y renegando por redes sociales y hasta promoviendo revocatorias imposibles.

Desde mi humilde posición como ciudadano, invito a todos los candidatos y a los electores a que nos ajustemos a las normas, recuperemos los principios, la ética, los valores democráticos; a que en estas elecciones haya debates de ideas, discusiones inteligentes, a que defiendan sus programas de gobierno, sin recurrir a la difamación, al insulto ni a la calumnia; por el contrario respete al que piense diferente y convenza con argumentos y verdades.

Candidato, tengan en cuenta que es posible que se Usted se vea en los siguientes escenarios, en campaña: que lo reconozcan o lo ignoren, estando en el poder: que lo sigan respaldando o lo demanden y cuando entregue el poder: que lo recuerden o aborrezcan. Eso dependerá de Usted. De sus reales intenciones.

Al elector, haga uso de su buen criterio, tenga en cuenta que los cambios sociales comienzan con los cambios individuales, un buen comienzo es elegir bien, despéguese de los intereses personales y piense en colectivo; porque en las próximas elecciones, “el protagonista es Usted”. ¡Actuemos!

Por: Julio César Hidalgo

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